Un
negocio cristiano es aquél que está dirigido por una persona cristiana, el cual refleja los principios del dueño del negocio.
Entre mejor dominio tenga la persona, su negocio proyectará mucho más sus principios espirituales y podrá poner en práctica lo aprendido en Jesucristo. Para tener un buen negocio cristiano, debe conocer primero las reglas de Dios: